Las Tunas- Granma: Hechos, tergiversaciones y decisiones cuestionables

DSC_0227Por Eugenio Pérez Almarales
Foto Rafael Martínez Arias

Esta mañana me sorprendió lo escrito por una amiga de Facebook acerca de supuestos (o reales) incidentes luego del cuarto encuentro entre los equipos de béisbol de Las Tunas y Granma, en el estadio Mártires de Barbados, de Bayamo.

Decía la comunicadora social (por más señas) que “la población granmense se comportó de forma totalmente irrespetuosa con los tuneros que asistieron anoche al cuarto juego del play off entre Alazanes y Leñadores”, aunque horas después, quizás teniendo en cuenta nuestros comentarios a su nota, por la irracional generalización, suavizó el comienzo por “parte de la afición granmense…”.

La mencionada persona incluyó lo que le dijo un aficionado: “…me contó que las fuerzas del orden público lejos de contribuir con la organización, más bien se sumaron a las faltas de respeto…” y que no les ofrecieron protección.  Además, en el propio párrafo aseguraba –como contraste- que en Las Tunas “…los habitantes del Balcón del Oriente mostraron su respeto y afecto…”.

Como consecuencia, otros internautas, sin más elementos de juicio que los expuestos por la iniciadora del desagradable debate, quien
–subrayo- dio por exactos los comentarios de quien la llamó por teléfono, condenaron la “mala educación de los granmenses”, y hasta se aventuraron a afirmar que “la población carece de cultura, (…), habrá que enseñarles cómo tratar a los visitantes”, y afirmaba que se demostraba así que “somos un pueblo de imbéciles salvajes, capaces de cualquier atrocidad”.

Como expresé en la conversación, no es correcto difundir rumores, publicar afirmaciones de algo que no se vivió directamente, sobre todo cuando, a partir de probables incidentes puntuales, con una irresponsabilidad pasmosa, cuestiona valores del pueblo de una provincia, la ética de las autoridades y de la Policía, cuya profesionalidad resulta digna de encomio.

A los granmenses no hay que enseñarles buena educación. Este territorio, Cuna de la Nacionalidad Cubana, Cuna de la Patria, al decir de Armando Hart, se caracteriza por su reconocida cultura y las buenas maneras de su gente.

No es tarea fácil lograr el ciento por ciento de cordura en un acontecimiento como este. En el pueblo, sea de Granma, Las Tunas o cualquier otro, hay de todo: buenas personas, gente educada (mayoritariamente) y también quienes no lo son, pero por la actuación de algunos no debe juzgarse a un pueblo entero.

En Las Tunas también se produjeron incidentes contra granmenses y por eso no debemos crucificar a “los tuneros”. No tomemos la parte por el todo, sería un lamentable error; de igual manera, no debemos dejarnos llevar por el odio, el rencor… Las Tunas y Granma tienen magníficas relaciones, históricas y contemporáneas, y así debe seguir siendo. Un campeonato de béisbol debe servir para confraternizar, no para dividirnos. Todo el que eche leña al fuego no le hace ningún bien a la unidad nacional.

El pueblo de Granma se caracteriza por su afabilidad, cortesía, solidaridad y sentido del respeto y de la disciplina. Las autoridades de Granma, incluidos sus policías, son personas éticas y respetuosas; por tanto, no merecen ser sometidos a la crucifixión, al escarnio público, menos a que se expongan internacionalmente tan graves juicios.  Ello no significa, por supuesto, que no existan algunos especímenes diferentes y despreciables, pero ese no es el pueblo de Granma, esos no son “los granmenses” ni “los cubanos”.

Resulta práctica cotidiana en muchos países exponer en las redes sociales cuanta insatisfacción tenga cualquiera de los ciudadanos, pero son realidades diferentes, sabemos que en Cuba tenemos canales e instituciones para expresarnos de manera efectiva, sin que hechos aislados, aunque lamentables, empañen a todo un pueblo.  Es preciso tener la cordura y la responsabilidad suficientes para actuar en consecuencia.

En la red de redes hay de todo, también quienes se mantienen al acecho, en busca de resquicios de cualquier profundidad para denigrar de nuestra sociedad, estimular la fractura social, el regionalismo, la crítica cáustica a las instituciones oficiales y poner en tela de juicio el proyecto cubano.

Como apuntó en el debate Vidal Viamonte Zorrilla, “siempre habrá quien empañe el buen brillo del cristal, pero lo general predomina y es la hospitalidad y la disciplina del publico granmense, trabajador, sacrificado y patriota, eso me consta, y soy santiaguero. Esas actitudes que lastran y que son de la minoría es bueno canalizarlas y denunciarlas, pero no generalizar a una población que disfruta tanto de una fiesta como esta…”

 

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