El apotegma* de Felo

Por Eugenio Pérez Almarales

Su origen humilde -allá por Pueblo Nuevo, sitio montañoso de Guisa-, el Servicio Militar en la frontera de Guantánamo, los azares de la existencia y la guerra en Angola, le dejaron rasgos y capacidades envidiables.

Descuellan su afabilidad imperturbable, apreciar lo que se tiene en todo su esplendor, aunque a otros parezca raquítico, mirar más allá de lo que anuncian las pupilas, y andar por la vida sin simulaciones.

En la niñez, Rafael Martínez Arias, fotorreportero de La Demajagua, supo de manquedades, caminos lodosos y calderos vacíos, pero prefiere recordar su primer “camión”, luego de su travesía inaugural Pueblo Nuevo-Guisa-Pueblo Nuevo, en el Gaz-51 con caseta, de Pachy y Roberto.

Fue tal el impacto delvehículo, que a su regreso buscó una rueda de carretilla, la ensartó a un palo, loentretejió en las raíces de un naranjo socavado por la lluvia, y tuvo el primer volante en sus manos, mientras revivía cada paisaje que apresó en la memoria.

En la frontera degustó hasta la lata cada porción de carne rusa, integró un combo, como guitarrista, sin jamás haber visitado una academia de música y se hizo fotógrafo.

“Aprendí a comer de to’ en Angola. Me preparé un pomo de condimento y se lo echaba a lo que apareciera. Los compañeros se quejaban: ¡Qué malo está esto!, y yo me decía: Está riquísimo, porque no hay más na’.

“Les tocó disparar a muchos, pero mi tarea era otra; aunque tenía mi AKM con cuatro cargadores, dos granadas y una caja de municiones, lo mío era hacer fotos de la guerra, para la historia, y eso me exigía andar durante días por la selva, por las trincheras…

“Una vez regresé a Luanda, a llevar fotografías, y cuando el coronel Saucedo, jefe de la sección política, me vio, lo primero que dijo fue: ‘Lleven a este hombre a que se bañe, se afeite y denle ropa y botas nuevas’”.

Allí fraguaron varias de sus cualidades: ningún miedo al sacrificio, sentido de la responsabilidad, sencillez a toda prueba y un apetito insaciable.

De este último mérito de Felo y de su apego a la medicina natural podría escribir incontables páginas. Cada día consume varios dientes de ajo, porque “fíjate si es bueno, que soy fumador y ni gripe me da”.

A ese hábito añadió el consumo de moringa. “Leí que toda la planta es buena, pues traigo en mi maletín un cartucho de semillas y me las como, con cáscara y to’”.

Agradece su profesionalidad a colegas, profesores de la Academia de las FAR General Máximo Gómez y a periodistas de este medio, como Ibrahim Verdecia Guevara, Gilfredo Ortiz Chávez y Bartolomé Martí Pons.

Martí -quien fue director de esta publicación- analizaba las fotos con lupa, y Verdecia expresaba: “Felo, ¿ves aquel rancho de tabaco?, tírale unas fotos”. Me quitaba los zapatos, me arremangaba el pantalón y pa’ llá, por el medio del fanguero; eso me sirvió de mucho”.

De las andanzas alimentarias hay variadas anécdotas. De una ya les conté, acerca del modo sutil de pedir sin causar mala impresión, como cuando, peligrosamente hambreado, vio a unos pescadores saboreando camarones, y les preguntó con voz lastimera e inocente: “¿Y eso es rico, niño?”.

La vida en la selva le enseñó a reservar provisiones cuando era posible. Llegó a su casa una noche, abrió el “portafolios”, sacó el nailito con espaguetis, arroz, potaje y lechuga, vació todo en una olla, añadió sofrito y agua, y se llenó con aquel “tremendo sopón”.

En otra ocasión, la jugada no le salió como esperaba. Volvió a lhogar agotado de un recorrido, fue directamente al refrigerador, vio que su esposa le había dejado arroz blanco y puré de chícharos.

Repitió la solución de mezclar y ampliar, y con la primera cucharada percibió el error, no era chícharo, sino batido de mango, “pero estaba bueno”, asegura.

Afirman que ser optimista fortalece el sistema inmunológico, reduce la depresión y las enfermedades cardiovasculares, ayuda a resolver los problemas de forma más rápida y efectiva, y mejora las relaciones interpersonales.

Probablemente Martínez no ha profundizado en eso, ni falta le hace, porque su máxima es irrebatible: “Si estoy viejo y feo, ¿también voy a ser pesa’o?”.

*Apotegma: Frase o sentencia breve en la cual se expresa un pensamiento o enseñanza.

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